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Desde el primer boceto hasta el pulido final, cada pieza de Neodyme sigue un proceso ordenado de orfebrería. Te contamos cómo se desarrolla una pieza, qué tiempos involucra y qué puedes esperar al encargar una joya personalizada.
Cada pieza de Neodyme sigue un recorrido definido. Estas son las fases que atraviesa una joya desde el primer boceto hasta que llega a tus manos, con los tiempos y decisiones que marcan cada paso.
Todo comienza con un dibujo a mano alzada y una conversación sobre el uso que tendrá la joya. Definimos medidas, grosor de la plata y el acabado superficial antes de tocar el metal. Esta etapa toma entre dos y tres días hábiles.
El diseño se traduce a un modelo en cera que permite revisar proporciones y volumen. Luego se funde la plata 950 y se vierte en el molde. Aquí se decide si la pieza será pulida, texturizada o con contraste mate.
La pieza sale del molde y pasa por manos del orfebre: se lima, se ajusta y se engarzan las piedras si corresponde. El pulido final se hace con herramientas rotativas y paños de algodón, revisando cada ángulo bajo luz directa.
Antes de declarar una pieza terminada, se verifica el peso, la simetría y la firmeza de los cierres. Cada joya recibe un número de serie y una tarjeta con la fecha de creación, datos que quedan en el archivo del taller.
Las piezas se envuelven en papel libre de ácidos y se guardan en cajas rígidas con relleno de fibra natural. El envío a todo Chile se hace con seguimiento y embalaje reforzado para que la joya llegue sin movimientos bruscos.